El color se caracteriza por imprimir en cierto individuo una
serie de sensaciones que determinaránLA COMUNICACIÓN O NO DE SU INTENCIÓN., ya que esto
definirá si eL visitante vuelva a visitar la dirección electrónica o no pues
pudo verse atraído o no por los colores de la misma. (Aunque del éxito de un trabajo o propuesta plástica dependen una serie de características adicionales).
todos los trabajos en cartulina tamaño octavos y perfectamente coloreados y en excelente estado de aseo y marcados con su nombre completo y curso.Ademas de los trabajos de las imágenes construya sus propios ejercicios . Mínimo dos de cada video, recuerde todos sus trabajos deben estar elaborados sobre cartulina en octavos y debidamente coloreados No se reciben trabajos doblados ni entorchados, ademas realice una visita al Museo Botero: Calle 11 # 4-41 // Museo de Arte del Banco de la República: Calle 11 # 4-21 // Casa de Moneda: Calle 11 # 4-93 (Bogotá, Colombia)
Horarios: Los museos están abiertos de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. Cerrados los martes. Domingos y festivos de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Teléfonos: (571)3431316 – (571)3431111 ext 2909 y realixce un trabajo escrito donde realice un análisis critico al trabajo de grandes artistas , este trabajo se debe entregar en clase a mas tardar el 24 de julio del año en curso
El ajedrez es un juego entre dos personas, cada una de las cuales dispone de 16 piezas móviles que se colocan sobre un tablero dividido en 64 escaques. En su versión de competición está considerado como un deporte.Originalmente inventado como un juego para personas, a partir de la creación de computadoras y programas comerciales de ajedrez una partida de ajedrez puede ser jugada por dos personas, por una persona contra un programa de ajedrez o por dos programas de ajedrez entre sí.
Se juega sobre un tablero cuadriculado de 8×8 casillas, alternadas en colores blanco y negro, que constituyen las 64 posibles posiciones para el desarrollo del juego. Al principio del juego cada jugador tiene dieciséis piezas: un rey, una dama, dos alfiles, dos caballos, dos torres y ocho peones. Se trata de un juego de estrategia en el que el objetivo es «derrocar» al rey del oponente. Esto se hace amenazando la casilla que ocupa el rey con alguna de las piezas propias sin que el otro jugador pueda proteger a su rey interponiendo una pieza entre su rey y la pieza que lo amenaza, mover su rey a un escaque libre o capturar a la pieza que lo está amenazando, lo que trae como resultado el jaque mate y el fin de la partida.
Este juego, tal como se conoce actualmente, surgió en Europa durante el siglo XV, como evolución del juego persa shatranj, que a su vez surgió a partir del más antiguo chaturanga, que se practicaba en la India en el siglo VI. La tradición de organizar competiciones de ajedrez empezó en el siglo XVI. El primer campeonato oficial del mundo de ajedrez se organizó en 1886. El ajedrez está considerado por el Comité Olímpico Internacional como un deporte, y las competiciones internacionales están reguladas por la FIDE. Los jugadores compiten a nivel individual en diferentes torneos, aunque también existen competiciones por equipos, siendo una de las más importantes las Olimpíadas de ajedrez.
En lengua castellana, la palabra perspectiva(derivada del latín perspicere: ver con claridad) se emplea para definir la representación de objetos tridimensionales sobre una superficie bidimensional, de tal forma que las proporciones entre lo que queda representado y los objetos reales sean del todo coincidentes. Por otra parte, cuando en Historia del Arte se usa el concepto de perspectiva lineal venimos a referirnos, en relación con la pintura y el dibujo, a los métodos de representación de la profundidad espacial. En este sentido, dicha perspectiva lineal aparece vinculada al concepto de punto de fuga, concebido como aquel en el que convergen todas las líneas de profundidad. En lo que hace a las manifestaciones artísticas, es bien sabido que hasta finales de la Edad Media no se planteó el problema de la perspectiva en la representación pictórica (y tampoco en el relieve escultórico), recurriendo los artistas a técnicas y soluciones diversas para tratar de reflejar la profundidad del espacio representado.Como antecedentes y paralelos más próximos a la formulación de las reglas de la perspectiva que se produciría con la llegada del Renacimiento podemos citar algunas de las obras de Giotto y, sobre todo, las realizadas por Jan Van Eyck. Como en muchos otros aspectos, su representación del matrimonio Arnolfini (1434) resulta en este tema modélica, al introducir ese espejo en el fondo del cuadro, que actúa casi como un punto de fuga y duplica el espacio pintadoPero es en la Florencia renacentista de comienzos del siglo XV cuando el problema de la perspectiva se abordó de una manera científica, correspondiendo a Filippo Bruneleschi (1377-1446) la formulación de las primeras reglas en 1413, basadas en su idea de que "el arte ha de imitar a la naturaleza". Tales reglas, que podemos ver ya aplicadas por Masaccio en el famoso fresco de la Trinidad (1426) fueron recogidas por Gian Battista Alberti en su tratado "Sobre la pintura" (1436) y, a partir de ahí se fueron añadiendo nuevas aportaciones procedentes de diversos pintores de la época, como Piero della Francesca,Paolo Ucello o Alberto Durero. Recordemos en ese sentido la famosa frase de Leonardo (1452-1519) según la cual "hay perspectiva allí donde todo el cuadro se halla transformado, en cierto modo, en una ventana".
Y fue Leonardo, precisamente, quien en su "Tratado de la pintura" definió a la perspectiva como la "ciencia de las líneas de la visión", dividiéndola en tres partes: lineal (construcción de los volúmenes), de color (difuminación de los colores en función de la distancia) y menguante (pérdida de nitidez de los cuerpos a medida que aumenta su distancia respecto al primer plano.
Así pues, durante la primera mitad del siglo XV el arte pictórico dio un paso de gigante: la perspectiva acabó por incorporarse al proceder artístico de todos los pintores de la época y así siguió siendo, con otras aportaciones, hasta que a comienzos del siglo XX determinadas corrientes de vanguardia pusieran el acento en otras cuestiones dejando a un lado la perspectiva e incluso la representación de la propia realidad. Pero de momento, y d
urante cinco siglos, la ventana a la que se refería Leonardo se había abierto por completo.
El Backgammon
es uno de los juegos de tablero más antiguos conocidos. Sus orígenes parecen
remontarse hace 5.000 años a Mesopotamia. En cualquier caso las primeras reglas
escritas del juego datan del siglo XIII, en el Libro de los juegos de Alfonso
X.
Descripción
En el
Backgammon se enfrentan dos jugadores en un tablero cuyas casillas son unos
triángulos alargados repartidos en cuatro cuadrantes (6 triángulos por
cuadrante) tal y como se indica en la figura. El tablero está dividido
longitudinalmente por una zona denominada barra.
Cada jugador
dispone de 15 piezas de color diferente a las de su adversario, que comienzan
la partida situadas como se muestra.
Objetivo
del juego
Se
trata de un juego de carreras cuyo objetivo inmediato es sacar todas las fichas
del tablero antes que el adversario. Para ello sus fichas deben realizar un
recorrido sobre las casillas del tablero, las de uno en sentido de las agujas
del reloj y las del otro en sentido contrario, de modo que los recorridos de
uno y otro se cruzan.
El
jugador que vence el juego logra uno o varios puntos, tal como se explica más
adelante. La partida continúa hasta que uno de los jugadores alcanza o supera
el nº de puntos pactado previamente.
Desarrollo
del juego
Inicio
del juego
Los
jugadores se sitúan frente a frente con el tablero entre ellos situado de modo
que la barra divida el tablero en dos mitades izquierda y derecha para cada
cual respectivamente.
Cada
jugador dispone de dos dados pero, excepcionalmente en el primer lanzamiento,
cada uno sólo lanza uno de ellos. El que obtenga el valor más alto es el que
comienza a jugar, moviendo sus fichas con el valor de los dos dados lanzados
(uno de cada jugador).
A
partir de ahí alternan el turno entre uno y otro para los movimientos
sucesivos.
Movimientos
Salvo
en ese primer lanzamiento, en su turno, cada jugador debe lanzar sus dos dados
y mueve sus fichas tantas casillas como indiquen los mismos. Puede mover dos piezas
(una pieza por lo que indica cada dado) o puede mover una sola pieza en dos
movimientos consecutivos. Un movimiento es válido siempre que termine en una
casilla vacía, en una casilla con otras fichas propias o en una casilla con
única ficha del adversario. En este último caso la pieza del adversario es
capturada y se coloca sobre la barra.
Nunca
puede moverse una pieza a una casilla ocupada por dos o más piezas del
adversario.
Dobles
Cuando
un jugador en el momento de lanzar consigue un doble (los dos dados con el
mismo valor), debe duplicar a su vez el movimiento, es decir, debe realizar
cuatro movimientos por el valor que hubiera salido en los dados.
Piezas
capturadas
Si
un jugador tiene alguna pieza capturada (sobre la barra) sólo podrá realizar en
su turno el movimiento o movimientos correspondientes metiendo en el tablero
estas piezas capturadas, y no podrá realizar un movimiento con otras piezas
hasta tener todas las piezas en juego.
Una
pieza capturada entra en juego contando su primer movimiento desde la primera
casilla de las 24 de su recorrido total.
Pasar
En
cada turno es obligatorio realizar el máximo número de movimientos posibles en
función de los valores de los dados.
En
particular, en caso de disponer de una sola ficha que puede moverse por el
valor de ambos dados, pero no la suma de ambos, deberá escogerse el mayor de
los dos valores.
También
puede darse el caso de que el jugador pierda el turno por no poder realizar
ningún movimiento. Esta situación se da con frecuencia cuando el jugador tiene
alguna pieza capturada.
https://www.youtube.com/watch?v=wEKlBAAsReg
Final
del juego
El
juego finaliza cuando uno de los jugadores consigue sacar del tablero todas sus
piezas.
Para
poder empezar a realizar movimientos que permitan ir sacando piezas, un jugador
debe previamente haber colocado todas ellas en las casillas del último
cuadrante de su recorrido.
Las
piezas deben salir del tablero utilizando el número exacto necesitado para
ello. Solo podrá utilizarse un número más alto del preciso para sacar una pieza
cuando no quede ninguna otra en ninguna de las casillas anteriores.
Apuestas
y final de la partida
Hasta
aquí queda explicado el desarrollo de un único juego, una única mano de
backgammon (casual play), pero lo habitual es que se juegue hasta conseguir un
nº de puntos previamente pactados por los jugadores (match play). En ese caso
vence la partida el jugador que alcance o supere el nº de puntos pactado.
Al
comenzar un juego los jugadores están apostando un tanto que sumará el que la
gane. A lo largo de ese juego, antes de tirar sus dados, cada jugador tiene la
opción de ofrecer doblar la apuesta al contrario. Si en un momento dado un
jugador ofrece una apuesta y el contrario no acepta, el que ha realizado la
apuesta gana lo apostado hasta entonces y el juego se da por finalizado.
El
jugador que acepta la apuesta podrá volver a doblarla posteriormente; este
mecanismo de doblar la apuesta ambos jugadores alternativamente puede repetirse
sucesivas veces.
Cuando
el jugador que vence un juego queda a un solo punto de ganar la partida,
durante el siguiente juego (denominado Crawford game) no será posible doblar la
apuesta.
Si
un jugador consigue sacar todas sus piezas del tablero antes de que el
contrario haya conseguido siquiera sacar una sola, el juego es declarado doble
o gammon, lo que implica que el valor de lo apostado será computado doble. Si
además de no sacar ninguna pieza el contrario todavía tiene alguna de sus
piezas capturada o en el primero de los cuadrantes del recorrido, el juego se
considera backgammon, y en este caso la apuesta computa el triple.
Superior: Piero della Francesca: "Ciudad ideal" (1470). Urbino, Italia.
En lengua castellana, la palabra perspectiva(derivada del latín perspicere: ver con claridad) se emplea para definir la representación de objetos tridimensionales sobre una superficie bidimensional, de tal forma que las proporciones entre lo que queda representado y los objetos reales sean del todo coincidentes. Por otra parte, cuando en Historia del Arte se usa el concepto de perspectiva lineal venimos a referirnos, en relación con la pintura y el dibujo, a los métodos de representación de la profundidad espacial. En este sentido, dicha perspectiva lineal aparece vinculada al concepto de punto de fuga, concebido como aquel en el que convergen todas las líneas de profundidad. En lo que hace a las manifestaciones artísticas, es bien sabido que hasta finales de la Edad Media no se planteó el problema de la perspectiva en la representación pictórica (y tampoco en el relieve escultórico), recurriendo los artistas a técnicas y soluciones diversas para tratar de reflejar la profundidad del espacio representado.Como antecedentes y paralelos más próximos a la formulación de las reglas de la perspectiva que se produciría con la llegada del Renacimiento podemos citar algunas de las obras de Giotto y, sobre todo, las realizadas por Jan Van Eyck. Como en muchos otros aspectos, su representación del matrimonio Arnolfini (1434) resulta en este tema modélica, al introducir ese espejo en el fondo del cuadro, que actúa casi como un punto de fuga y duplica el espacio pintadoPero
es en la Florencia renacentista de comienzos del siglo XV cuando el problema de
la perspectiva se abordó de una manera científica, correspondiendo a Filippo
Bruneleschi (1377-1446) la formulación de las primeras reglas en 1413, basadas
en su idea de que "el arte ha de imitar a la naturaleza". Tales
reglas, que podemos ver ya aplicadas por Masaccio en el famoso fresco de la
Trinidad (1426) fueron recogidas por Gian Battista Alberti en su tratado
"Sobre la pintura" (1436) y, a partir de ahí se fueron añadiendo
nuevas aportaciones procedentes de diversos pintores de la época, como Piero
della Francesca,Paolo Ucello o Alberto Durero. Recordemos en ese sentido la
famosa frase de Leonardo (1452-1519) según la cual "hay perspectiva allí
donde todo el cuadro se halla transformado, en cierto modo, en una
ventana".
Y
fue Leonardo, precisamente, quien en su "Tratado de la pintura"
definió a la perspectiva como la "ciencia de las líneas de la
visión", dividiéndola en tres partes: lineal (construcción de los
volúmenes), de color (difuminación de los colores en función de la distancia) y
menguante (pérdida de nitidez de los cuerpos a medida que aumenta su distancia
respecto al primer plano.
Así
pues, durante la primera mitad del siglo XV el arte pictórico dio un paso de
gigante: la perspectiva acabó por incorporarse al proceder artístico de todos
los pintores de la época y así siguió siendo, con otras aportaciones, hasta que
a comienzos del siglo XX determinadas corrientes de vanguardia pusieran el
acento en otras cuestiones dejando a un lado la perspectiva e incluso la
representación de la propia realidad. Pero de momento, y durante cinco siglos,
la ventana a la que se refería Leonardo se había abierto por completo.